La Sabana de Bogotá, ese vasto y vital ecosistema ubicado en el centro geográfico de Colombia, sobre la Cordillera Oriental, en la parte sur del altiplano cundiboyacense, es mucho más que una región geográfica, ha sido desde los asentamientos muiscas que habitaban este territorio  el pulmón, el equilibrio y el corazón de la vida de millones de especies que dependemos de ella. Sus tierras, sus aguas, su biodiversidad, son los bienes comunes fundamentales para permanecer en el territorio que compartimos.

Hoy, más que nunca, la Sabana de Bogotá enfrenta una amenaza sin precedentes debido al avance desmesurado de la urbanización, la minería y la deforestación. La expansión sin control de la mancha urbana, la explotación insostenible de los recursos naturales y la degradación de nuestros suelos agrícolas ponen en riesgo no solo el paisaje, sino la vida de las generaciones presentes y futuras. El agua que corre por nuestros ríos, el aire que respiramos, los campos que alimentan a nuestras comunidades, todos ellos están en peligro.

Este es un llamado a la acción, a la unión y a la responsabilidad compartida. La propuesta de  ordenamiento ambiental es una oportunidad única para que Colombia, y particularmente nuestra región, dé un paso contundente a la protección de la biodiversidad y la preservación de los bienes comunes que son esenciales para nuestra supervivencia. Sabemos que la transición hacia un modelo de desarrollo que cuide y proteja la vida es una tarea ardua, pero también sabemos que es necesaria, posible y urgente.

Desde este espacio de diálogo y reflexión, hacemos un compromiso: no permitiremos que bajo el supuesto de desarrollo económico y urbano se  destruya el agua y la biodiversidad. Por ello, decidimos aportar nuestro grano de arena en este proceso de diálogo y difusión del proyecto de Resolución por medio de la cual se establecen los lineamientos para el ordenamiento ambiental de la Sabana de Bogotá, que se ha construido por parte el Ministerio de Ambiente y que ha contado con la voz de todos quienes de una u otra forma serán afectados por las decisiones que se tomen.

Lucharemos para que el ordenamiento de la Sabana de Bogotá priorice la conservación del agua, los suelos y la biodiversidad, y que garantice la participación activa de las comunidades en las decisiones que afectan su futuro. Este es un proceso de justicia ambiental, en el que el equilibrio entre el progreso y la protección de la naturaleza y de los bienes comunes debe ser el principio rector de cualquier intervención humana.

Con la firme convicción de que el futuro de la Sabana de Bogotá es también el futuro de toda Colombia, llamamos al Congreso, al Gobierno Nacional, a los municipios, a las organizaciones y a quienes habitamos este territorio, a comprometerse con el cuidado de nuestra casa común.

¡Luchemos por ella, defendamosla, cuidémosla y construyamos juntos un futuro donde prevalezca la vida por encima del capital!

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